Apariciones en la Segunda Quincena de Febrero de la Virgen de Lourdes.

 



La Virgen aparece 18 veces a Bernadette Soubirous en el año 1858. La primera aparición fue el 11 de febrero, la segunda aparición el 14 de febrero y la tercera aparición, 18 de febrero. Después de estas tres apariciones, en la segunda quincena de Febrero la Virgen continuó apareciéndose por varios días.

El rumor de las apariciones se esparció rápidamente y una gran multitud acudió a la gruta.

 

Flor y Jose G. Lepervanche. Peregrinación a Lourdes, 2016

 

El 19 de febrero llegó Bernardita a la gruta acompañada de sus padres y un centenar de personas. A partir de ese día, iba a todas las apariciones con una vela encendida y de ahí sale la costumbre de llevar las velas encendidas ante la gruta.

El 20 de febrero alrededor de 500 personas la acompañaban. La Señora le enseña una oración personal, al final le invade una gran tristeza a Bernardita.

El 21 de febrero por la mañana temprano la Señora se presenta a Bernadita, a la que acompañan un centenar de personas. Después es interrogada por el comisario de policía Jacomet, que quiere que diga lo que ha visto. Bernadette no habla más que de «AQUERO» (aquello). En dialecto Bigurdan. Ese día varias miles de personas llenaban todos los alrededores de la gruta. Hubo un momento en que la aparición parecía hacerse hacia atrás, y como hundirse en el interior de la roca. Para no perderla de vista, Bernardita se fue acercando de rodillas. Observó que la Virgen se había puesto triste. Le preguntó, ¿qué te pasa? ¿Qué puedo hacer?

La Virgen respondió: "Rogad por los pecadores."

Bernardita era objeto de toda clase de burlas, persecuciones y ofensas. Incluso las autoridades civiles tomaron cartas en el asunto. El comisario llegó a recogerla para hacerle un largo examen. Amenazó con llevarla a la cárcel si continuaba yendo a la gruta. Uno de los principales médicos de Lourdes se dedicó a estudiarla, observarla y examinarla. Este llegó a la conclusión que en Bernardita no había ningún signo de alucinación, histeria o escape de la realidad. Dijo así: "Aquí hay un hecho extraordinario, totalmente desconocido a la ciencia y a la medicina."
Sin embargo, las persecuciones no terminaron; la policía continuó tratándola indignamente. El Párroco de Lourdes la defendió enérgicamente. En todo esto Bernardita se mantuvo firme pero con humildad, nunca tomando una posición defensiva, ni de ataque contra nadie.

El 22 de febrero los padres le prohíben ir a la gruta, sin embargo va y no ve nada. La Virgen no se le apareció. Todos se burlaban de Bernardita. Ella lloraba pensando que quizás había cometido alguna falta y que por eso la Virgen no se le había aparecido. Pero tenía la firme esperanza de volver a verla.
Una de las cosas que más sorprendía a la gente era ver a una humilde y sencilla pastorcita, carente de adecuada educación, saludar con gracia y dignidad a la Virgen al concluir la aparición. Le preguntaron una vez: "Dime ¿quién te ha enseñado a hacer tan graciosos saludos?" "Nadie contestó, no sé cómo habré saludado, trato de hacerlo como lo hace la Visión y ella me saluda de este modo cuando se marcha."

El 23 de febrero, Primera vez que la Virgen formula una orden concreta. Ante 10 mil personas la Virgen le da a Bernardita un secreto que solo a ella le concierne y que no puede revelar a nadie. También le enseñó una oración que le hacía repetir, pero que no quiso que la diera a conocer. Durante las 7 primeras apariciones Bernadita aparecía con rostro radiante de felicidad, y de luz. Pero entre la octava y la duodécima aparición, todo cambia; el semblante de la cara de Bernardita se vuelve triste, de aspecto duro y doloroso y sobre todo comienza a realizar gestos incomprensibles.
La Virgen le dijo: "Y ahora, hija mía, ve a decir a los sacerdotes que aquí, en este lugar, debe levantarse un Santuario, y que a él debe venirse en procesión."
Bernardita se dirigió inmediatamente hacia la Iglesia a darle el mensaje al Párroco. El sacerdote le preguntó el nombre de la Señora, a lo cual Bernardita le respondió que no sabía.
Después de escucharla, el párroco le dijo: "Puedes comprender que yo no puedo bastarme de tu solo testimonio; di a esa gran Señora que se dé a conocer; si es la Virgen, que lo manifieste mediante un gran milagro. ¿No dices que se te aparece encima de un rosal silvestre? Entonces dile de mi parte, que si quiere un Santuario, que haga florecer el rosal."

El 24 de febrero toda la gente quiso saber qué pasaría con el encargo del Párroco y si la Virgen haría el milagro del rosal. Bernardita como siempre llegó a la gruta y se arrodilló, sin poner atención en absoluto a la gente que iba por curiosidad.
Bernardita le contó a la Virgen lo que el sacerdote le había pedido. La Virgen solo sonrió, sin decir una palabra. Después la mandó a rogar por los pecadores y exclamó tres veces: "¡Penitencia, Penitencia, Penitencia!" Le hizo repetir estas palabras y Bernardita lo hacía mientras se arrastraba de rodillas hasta el fondo de la gruta. Ahí le reveló un secreto personal y después desapareció.
Bernardita por humildad no relató todo los detalles, pero los testigos contaron que también se le vio besar la tierra a intervalos, La Virgen le había dicho: "Rogaras por los pecadores. Besarás la tierra por la conversión de los pecadores." Como la Visión retrocedía, Bernardita la seguía de rodillas besando la tierra. Bernardita se volvió hacia los asistentes y les hacía señas de: "Ustedes también besen la tierra."
Desde entonces se le fue encomendada a Bernardita la penitencia por los pecadores. Un día la Virgen la mandó a subir y bajar varias veces la gruta de rodillas, la Virgen tenía cara de tristeza.
"La Virgen me lo ha mandado por mí y por los demás" dijo ella.
Recordemos que “Penitencia” significa “Conversión”. Para la Iglesia la conversión consiste, como Jesucristo lo enseña, en volver nuestro corazón a Dios y a los hermanos. Estamos en el centro del mensaje de Lourdes; la oración y la penitencia nos hacen entrar en el Espíritu de Dios.

25 de febrero: "Hija mía", le dijo en la Visión, "quiero confiarte solamente para ti el último secreto; igualmente que los otros dos, no los revelaras a ninguna persona de este mundo"
Y ahora -le dijo la Virgen después de un momento de silencio- ve a beber y lavarte los pies a la fuente, y come de la hierba que hay allí. Bernardita miró a su alrededor pues no miraba ninguna fuente. Ella pensó que la Virgen la mandaba al torrente y se dirigió hacia allá. La Virgen la detuvo y le dijo: "No vayas allá, ve a la fuente que está aquí." Le señaló hacia el fondo de la gruta. Bernardita subió y, cuando estuvo cerca de la roca, buscó con la vista la fuente no encontrándola, y queriendo obedecer, miró a la Virgen. A una nueva señal Bernardita se inclinó y escarbando la tierra con la mano, pudo hacer en ella un hueco. De repente se humedece el fondo de aquella pequeña cavidad y viniendo de profundidades desconocidas a través de las rocas, apareció un agua que pronto llenó el hueco que podía contener un vaso de agua.
Mezclada con la tierra cenagosa, Bernardita la acercó tres veces a sus labios, no volviéndose a beberla. Pero venciendo su natural repugnancia al agua sucia, bebió de la misma y se mojó también la cara. Todos empezaron a burlarse de ella y a decir que ahora sí se había vuelto loca. Pero, ¡misteriosos designios de Dios! con su débil mano acababa Bernardita de abrir, sin saberlo, el manantial de las curaciones y de los milagros más grandes que han conmovido a la humanidad.
El agua milagrosa de Lourdes ha sido analizada por hábiles químicos: es un agua virgen, muy pura, un agua natural que carece de toda propiedad térmica. Además tiene la peculiaridad que ninguna bacteria sobrevive en ella.(Simboliza la Inmaculada Concepción, en cuyo ser nunca hubo mancha de pecado original ni personal.)

El 26 de febrero el agua milagrosa obró el primer milagro. El buen párroco de Lourdes había pedido una señal, y en vez de la muy pequeña que había pedido, la Virgen acababa de darle una muy grande, y no solo a él, sino a toda la población.

El 27 de febrero vuelve y hace los gestos, bebe agua. La Aparición permanece silenciosa. Bernadita bebe agua del manantial y hace los gestos habituales de penitencia.

El 28 de febrero, más de mil personas asisten al éxtasis. Bernadita reza, besa la tierra y se arrastra de rodillas en señal de penitencia. A continuación se la llevan a casa del juez Ribes que la amenaza con meterla en la cárcel.


Referencias:
Aparición de la Virgen de Lourdes.